Te sigo odiando mal y de rebote

Y es que me acuerdo de ti y me pica el tatuaje, que son mas días sin ti que contigo y he maldecido mas tu nombre que los profetas al diablo.

Al diablo, al cuerno, al quinto pino ¿Dara igual? Si no importa donde te mande ni a que distancia, si ya no se si es problema mio (No, si que lo se, obviamente es mio, tu ya no sabes como me llamo)

Soy esa mancha en tu historia, el esparadrapo, el que se lanzo al agua para salvarte y en realidad ni había agua ni te estabas ahogando.

Pero dios mio que torta…Tengo aun moretones con tus iniciales.

Y me seguiré preguntando (Tonto de mi) si de vez en cuando te acordaras de tus propias frases: “No eres mi novio y aun con todo me has tratado mejor que todos ellos juntos” 

"¡Que alguien la mate!" Gritaba yo por los vagones del metro "Regalo a esta muchacha, esta un poco loca pero al menos es bonita y sabe cocinar"

Cuanto daño y cuanta tontería, pero lo que es mas ilógico es que yo no consiga borrar esa sonrisa (Que tenias pocas) después de mas de un año de ausencia.

Pero fíjate que caprichoso (Egoísta, mal educado, hijo de puta) Es el destino, que si me paseo entre 200.000 personas ¡Cielo santo 200.000 personas por amor de dios! Ahí estabas tu, plantada en mitad de un campo, con esos horribles ojos de lechuza que tienes, mira como te odio, que ya no se ni insultarte.

Y el, bah, no quiero si quiera empezar a hablar de el.

Que os quede clara una cosa: Detrás de esa cámara estaba yo, en ese vagón de metro estaba yo, maldita sea.

Y eso no me lo arrebata ya nadie. (Ni siquiera el)

A bocaos la ropa.

Esta noche voy a hablaros de desprecio y vísceras, de amor sin compás, de niño sin globo, de adolescente torturado, del semi adulto amargado, del viejo tiritando, del abrazo de ese invierno sin remordimientos, de tus pajas mentales, de tu fibra rota, de tu corazón arritmico y una mente perturbada de un deseo irrefrenable que no puedes cumplir.

De tus metas secas, de tus bolsillos de agujeros, de tu juguete robado por el matón del recreo, de tu propia mentira tatuada en cada esquina de tu piel por dentro, del papiro de tu historia usándose para hacer fuego.

No tienes nada y nada dejamos, mas que una memoria para tu propio libro de historia, llagas es lo que somos en este mundo y nos pasamos media vida buscando una pomada.


Dejadme por que estoy borracho de vosotras, dejadme por que no quiero seguir hablándote si no te arranco a bocaos` la ropa.

Y sonreía.

Y ese era el problema, que cerraba los ojos al sonreír. ¿Que tontería no? Es tan simple como que se derrame el agua por la comisura de los labios, pero te encanta y no sabes por que, pero hay mas dramatismo en ese gesto que en todas las historias rotas que has podido leer en las novelas mas siniestras, por que tu te has preparado durante años en levantar un muro tan férreo como los mismos demonios que escondes detrás, teniendo prisionero lo que llevas dentro, prisionero si, pero también a salvo, mas vale malo conocido que sonrisas por conocer.

Que miedo, no, de verdad, puro pánico cada vez que algún chiste malo torcía una mueca divertida en su cara. 

Por que para ella era una sonrisa normal, pero yo me estaba sintiendo como Jhon Nieve: Sin poder defender el muro, sin autoridad, sin utilidad y a merced de los salvajes.