Y olé

E iba conquistando con su ceceo todos los tacones y faldas que paseaban por las polvorientas calles, su lengua como si de un látigo se tratase, empuñaban las palabras con arte y destreza, mirada café y profunda, su pelo enmarañado como las fibras tensas de la tierra misma, la barba al descuido y andares de viejo diablo.

Así era el: Caballero andalú malagueño y olé.

A su servicio.

Tivoli.

¿Y que podía pasar? Solo era el parque mas inseguro de Europa, pero pertenecemos a una generación de supervivientes, yo mismo jugaba en el patio del recreo tirándome piedras con otros chiquillos, comiendo tréboles y destrozandome las rodillas con los columpios de metal a pleno sol.

No, este parque de atracciones es el paraíso comparado con mis travesuras de la niñez.

Deje de divagar en mi nostálgica infancia cuando la vi aparecer (Roja como un tomate) subiendo las escaleras hacia la puerta del tivoli

"Que tonta" Pensé

Estaba mas pintada que una puerta, miraba al suelo y tenía los puños cerrados, definitivamente la idea de un parque de atracciones no acababa de caerle en gracia.

-Esto no es una cita…- Dijo sin mirarme a la cara y sin detenerse a saludarme.

Se puso en la cola y se dio la vuelta, solo alzo la vista para decirme que a que esperaba.

Me quedé mirándola un par de segundos, sonreí y me dispuse a alcanzarla.

-Buenas tardes- Con la sonrisa de zorro pegada en la cara

-Si me pasa algo en este monstruoso sitio te denuncio por violación-

Seguía sin mirarme.

-Para denunciarme por violación creo, llámame loco, pero tendríamos que follar primero-

Ahora su rojo no se bien si era de vergüenza o de ira, desde luego no iba a quedarme a averiguarlo, antes de que explotase o me lanzase un derechazo a la cara me apresuré a sacar las entradas.

Una vez dentro se mostró mas comunicativa.

-¿Donde quieres que acaben nuestros días en la tierra? ¡Ah Mira! ¡En esa atracción es mas fácil reconocer nuestros cuerpos si nos matamos!-

Su ironía era tan entusiasta que empezaba a acojonarme.

-Podemos empezar por algo sencillo, el Zoo de dinosaurios por ejemplo, solo hay que andar mientras vemos bichos prehistóricos de cartón-piedra moviéndose por poleas.-

Pareció hacer un gesto de afirmación seguido de un gruñido indescriptible, supongo que por algo se empieza.

Se agarró a mi como si mi brazo fuese lo mas importante para ella en este mundo, la verdad es que hasta yo titubee un poco. nada mas pasar el oscuro umbral de la caverna artificial se nos plantaba en las narices un tiranosaurio a escala rugiendo y berreando como si no hubiese un mañana, de cartón-piedra si, pero a escala.

-No pienso pasar de aqui…-

-Pero si es la puerta, no hemos empezado ni el recorrido-

-¡He dicho que de aquí no paso!

Desde luego si se le plantaba la idea de darse la vuelta no la culpo, que mala pipa de monstruo para ser el primero de la atraccion.

-Tengo una idea-

-¿Suicidarte cortándote las venas por haberme traído a semejante lugar?

-Esa idea es buena, pero la mia es mejor-

-Lo dudo-

-Escúchame…-

-Suicidate- Su cara era un poema, estaba entre lo bochornoso de la situación, la ironía y el enfado.

-Mira, si quieres pasamos de todo esto, te llevo a tu casa y ya quedamos otro día…-

-…-

-¿Que?

-Que idea decías que tenias…-

-¿Te quieres quedar?

-Solo estoy barajando posibilidades…Ya has pagado las entradas-

La cara de triunfo no me la quitaba nadie en ese momento.

-Escúchame, dame la mano y cierra los ojos, cuando pasemos del tiranosaurio te diré que los abras de nuevo, así podremos ver el tour entero sin necesidad de mirar a este-

-¿Eso es tu magnifico plan?-

-Estoy abierto a otras opiniones-

-Dame la mano…-

Y sin preámbulos me agarró la mano y cerró los ojos.

-No me estampes contra nada-

-Tenia pensado meterte en la boca del bicho, pero viendo la cara que estas poniendo se me están quitando las ganas-

Cada vez que aquel monstruo rugía ella pegaba un pequeño repullo, sinceramente no es que me hiciese el valiente, la verdad es que impresionaba bastante.

Una vez pasada la entrada, después de aquel despliegue de valentía por parte de los dos pudimos disfrutar de doscientos Asdfrasd-Saurios con movimientos ortopédicos de cola, mandíbulas y garras.

No me soltó la mano en todo el trayecto.

Cuando salimos de aquella cueva tuvimos que volver a acostumbrar nuestras retinas al indómito sol de agosto.

-¿Donde desea la princesa posar su culo ahora?-

-Gracias por lo de antes- Lo dijo en un tono que solo podrían haberlo detectado los perros por ultrasonido.

-De nada- Le respondí susurrando con mofa.

Nos pasamos el día hablando, bueno, yo hablaba, ella me mandaba a la mierda cada vez que tenia la ocasión, merendamos y nos pusimos chorreando en un par de atracciones de agua.

Empezaba a languidecer el día cuando salimos del parque.

-¿Ves? Seguimos vivos al fin y al cabo.

-Claro que seguimos vivos, he dejado mis uñas marcadas en todas las atracciones que me he montado, si el sistema de seguridad llega a fallar me hubiese quedado agarrada al asiento como una bomba lapa-

-Hablando de las atracciones hay algo que quería decirte…-

-¿Sobre que?-

-¿Recuerdas las atracciones de agua?

-Que si recuerdo las atrac…-

Se dio cuenta en ese mismo momento, pobrecilla, no, pobrecillo yo, esa muchacha de metro sesenta iba a matarme, me hubiese gustado habérselo dicho antes, pero ¿Por que mentiros? Iba con una rubia guapisima con una camiseta mojada enseñando su sujetador de encaje.

Un viaje de Cadiz.

Fui un genio en todos los sentidos de la palabra.

Cuando la chica llegó yo ya estaba preparado, lo único que cubría mi cuerpo era una toalla y ya me había duchado, pero iba a volver a hacerlo, quería que se pusiese nerviosa en un piso que acababa de entrar y estando sola en el salón.

Me di mi tiempo en mi segunda ducha y salí chorreando, me asomé al salón marcando mas musculo del que realmente tenia y le ofrecí algo de beber.

No me miró a los ojos ni una vez mientras respondía un suave “no” de cortesía.

Con media sonrisa experta me fui al cuarto y me cambié, pantalones vaqueros, cinturón con hebilla y camisa blanca, en málaga, en pleno agosto, pero que coño, estaba clavando mi papel.

Cogimos el coche para ir al centro, silencios incómodos provocados, la miraba por debajo de las gafas polarizadas.

Allí dimos una vuelta y a mi ya me empezaba a doler la entrepierna, en mi cabeza solo se repetía la imagen de tener que habérsela enchufado en la boca nada mas pasase el umbral de la puerta.

Mi magia comenzó cuando nos sentamos en el bar, sacamos conversación y cigarro tras cigarro no aparte mis pupilas de las suyas, perenne, media sonrisa pintada en la boca y volutas de humo emergiendo de la comisura de los labios, un poeta de estampa.

Cuando empezamos a hablar fui claro no, cristalino, le dije lo que quería, lo que anhelaba de ella: Su coño en mi boca ¡YA!

Y ella reía y yo seguía con esa sonrisa en la cara.

Y cuando yo ya era indestructible, inalcanzable, cuando ya era el rey de las alcobas ajenas, el portador de semilla, le di el toque de gracia, cuando uno ya es invencible a los ojos de su contrincante, para asestarle el lanzazo final a las tropas le mostré lo que había debajo de la armadura, detrás del muro: Mi propia vulnerabilidad.

Cuando le enseñe que a mi también podían hacerme daño se sintió mas cómoda, mas relajada, estaba empezando a tratar con un humano no con una careta ni una estatua, lo que ella no sabia es que era parte de mi plan, pero ojos que no ven, cipote que se come.

Nos levantamos de allí con un “Vamos a follar ahora” pague su cerveza y fuimos al coche.

Antes de que entrase le agarre la cara y le comí la boca, ese fue nuestro primer beso, si se puede llamar beso a lo que le hice.

Dentro del coche le metí mano mientras miraba por la ventanilla, no se como llegamos vivos a casa entre su entretenimiento y mi orientación.

Portal-ascensor-puerta-cuarto-cama.

Y que tetas.

Me las bebía como si fuese la ultima cantimplora del desierto, ávido de lujuria, deseaba penetrarla y comerle el coño al mismo tiempo.

Pero como físicamente eso era imposible me llevé su sexo a la boca y empecé a bailar mi tango favorito, con mi lengua como sombrero de copa y su clítoris como vestido.

Se tapaba la boca con las manos y lo odiaba, yo quería que gritase, que soltase todo lo que llevaba dentro, así que aproveche que ella se desquitaba el no gritar por mover las piernas y retorcerse y la luxe con mis brazos, a mas succionaba, mas intentaba moverse y mas fuerte era mi abrazo contra sus temblorosas piernas “¿Esta chica no va a correrse nunca?”

Entonces fue cuando me di cuenta, no es que no se corriese bajo mis mas tácticos movimientos, yo creía truncada mi estrategia infalible y cual fue mi sorpresa al ver su cara que cuando me quise dar cuenta de mi error, casi me disyunto la lengua.

No es que no se corriese ¡Es que no paraba de hacerlo!

Me apartó la cara de su coño cuando no pudo soportarlo mas y me pidió por favor que me la follase, y eso hice, y no paré hasta que empezó a rezarle a Dios.

.

.

Dormimos y a media noche abandone su cama para buscar el frescor del salón, el día siguiente nos lo pasamos viendo películas y ella apoyaba sus piernas sobre las mías de manera sutil, me rascaba como a los gatos y yo ronroneaba gustoso, sabia lo que quería pero no iba a dárselo.

Yo no follaba dos veces. Ya tenia la frase que quería de ella, exhausta y jadeante como a mi me gustan:

"Es cierto, hacen falta mas hombres como tu"

Y se diezmó el papel de la traición, por que uno es malo para soportar malas cargas, uno es egoísta pero nunca aprieta la bolsa, uno se vanagloria pero comparte recompensas, y cuando todo está en silencio, cuando nadie mira al malo.

El malo no es tan malo.

Sara

Aun me dolía la cabeza cuando abrí la puerta de casa, acababa de sufrir un pequeño accidente con el coche y aun me brotaba esporadicamente finos hilos de sangre, nada grave, la pequeña herida escocia pero no era nada comparado con la nausea y el mareo característicos de un buen golpe en la cabeza.

Mientras mis acompañantes se colocaban luchando contra la borrachera que tenían encima, yo me deje tirar en el sofá como buenamente pude y exhalando un largo suspiro me quedé mirando el techo, se me nublaba la vista, pero eso era mas culpa de las cervezas que del golpe.

-¿Estas mejor?

Sara se había apoyado en una de mis piernas y fijo su vista en el mismo punto que yo.

-Me he perdido el concierto de esta noche, nos hemos encontrado a la chica que me mando a la mierda, al ex de mi ex tonteando con medio bar, sangro aun por la frente y…

-Y nos hemos tirado media noche hablando…Me molesta que no me des importancia.

Era cierto, había estado entre cerveza y cerveza teniendo conversaciones sobre todo tipo de banalidades, donde queríamos viajar, cuantos libros nos quedaban por leer, vaya, un sin fin de gilipolleces que no había tenido en cuenta ni me había alertado de que quizás Sara no le interesase mi vida, si no mi entrepierna.

No era cualquier muchacha, había que tener cuidado con el físico y la personalidad de Sara, quizás precisamente por que era tan chica BOOM no le había prestado atención a que me estuvieran ligando. Tenia un pelo largo hasta la cintura, liso hasta las puntas que acababan en un pequeño tirabuzón, unos ojos grandes y marrones, sus pestañas eran largas y se notaban aun mas por que ella se tomaba su tiempo en parpadear, era la mujer mas mujer que había conocido, andaba con la gracia de una diosa griega, su sonrisa no era gran cosa siéndoos sincero, arrugaba mucho los ojos cuando sonreía y le quitaba toda la sensualidad sustituyéndola por un gesto mas infantil.

Si vamos a hablar de su cuerpo, desde luego sabia como venderse, tenia los pechos del tamaño y estructura de dos zepelines nazis, comparados con su esbelta figura parecía sacada de una revista de moda (O una película porno) ella se ponía camisetas cortas y obviamente no le llegaban a tapar el ombligo ni de lejos.

-¿Gato?

Llevaba tanto tiempo mirándola directamente mientras recapitulaba sobre su cuerpo que la pobre chiquilla me empezaba a mirar con una mueca entre miedo y curiosidad.

-Creo que deberíamos dormir- Concluí 

-¿Y donde duermo yo?

Hablaba como si acabase de correr los 100 metros lisos

-En el cuarto, en mi cama

-¿Donde duermes tu entonces?

"Contigo, encima, debajo, sinceramente me da igual pero ahora mismo que me hagas un collar con tus piernas es lo que mas me apetece."

-En el sofá, yo duermo en el sofá con Antonio, levántate te acompaño.

Parecía decepcionada, emitió media sonrisa y una especie de bufido que ni el mejor traductor del planeta sabría que podría significar

Llegamos al cuarto y le abrí la puerta, le indique donde estaban las sabanas y la cama.

No me hizo ni puto caso, se quedo en la puerta mirándome de frente.

-Buenas noches criatura- Conseguí decir después de los 5 segundos mas tensos de mi vida.

Ella miró al suelo y se dio la vuelta, empece a caminar hasta el salón y me quede apoyado en la entrada, Antonio ya estaba tumbado, se giró hacia mi y me miró con cara de “¿Que coño estas haciendo?”

Tuvimos una conversación estúpida por gestos donde yo le decía que iba a dormir y el me respondía (Según pude entender por sus movimiento de manos) Que volviese a la habitación y me la follase.

Empece a pensármelo seriamente, pero al final decidí no arriesgarme e irme a dormir, tonto de mi ya que parecía que Sara no tenia el mismo plan.

Cuando quise empezar a avanzar se escucho un leve silbido a mi espalda.

Antonio lo escuchó también, me sonrió pícaro e hizo un gesto con la cabeza para que me fuese.

Cuando me giré allí estaba ella, como si de un trono se tratase, tenia medio cuerpo fuera de la habitación y me señaló con el dedo, me guiñó un ojo y volvió a entrar.

Soy respetuoso pero no imbécil.

Fui hasta el cuarto y abrí la puerta, estaba nervioso bajo la influencia de semejante mujer. Empece a andar hasta que no hubo mas cuarto que recorrer, me di la vuelta y la miré, ella me observaba con una ceja enarcada.

-Puedes quedarte a dormir aquí…Si quieres

Que lista, como si no hubiese quedado claro ya, para mi sorpresa esa muchacha aun tenia mas cartas bajo la manga.

-Espero que no te importe, pero yo duermo en ropa interior.

Yo gire la cabeza en negación, obviamente claro que no me importaba, pero ella era mejor que eso, ella no se quedo en ropa interior de una chica de 23 años normal, no, Sara tenia unas bragas de encaje negro a juego con el sujetador, Sara tenia la ropa interior mas provocativa de toda el edificio ¡Que coño! Sara tenia la ropa interior mas provocativa de toda la puñetera ciudad.

Yo sin saber donde meter las manos empecé a quitarme la ropa inconscientemente, por hacer algo, por ganar tiempo.

Y allí estábamos, yo en vaqueros con el torso desnudo y ella sin dejar nada a la imaginación.

-¿Dormimos?

-No.

Nos abalanzamos el uno sobre el otro como dos animales que llevasen meses sin comer. Solo el escucharla ya me estaba volviendo majareta, mis manos correteaban por su cuerpo rápidas, como si ella se fuese a desvanecer y tuviese que aprovechar el tiempo en el que aun fuese tangible.

Le gustaba dominar, pero se dejaba hacer, sabíamos nuestros roles y queríamos interpretarlos a la perfección.

Ella era amiga de mi ex y nos daba igual.

No nos corrimos ninguno de los dos, pero nos quedamos satisfechos, dormimos como si nos quisiéramos y por la mañana le lleve el desayuno al salón mientras ella me susurraba "Eres el perfecto caballero, sabes como tratar a una mujer”

Me he acostado con muchas mujeres, pero ninguna como Sara.

Ella era hermosa y yo sabia mentir.

knock knock knocking.

La pequeña cajita funcionaba como una dinamo, si acelerabas la palanquilla era capaz de reproducir una canción, una única canción para los restos de la eternidad encerrada en un cubículo que emitía sonido. Todo un despliegue de tecnología, cientos de millones de Euros gastados en esta empresa comercial para conseguir (sin electricidad) que esta maravilla de la sociedad moderna diese las delicias a sus compradores de escuchar su canción favorita en un par de vueltas de palanca.

Knock knock knocking on heavens door (8)

Era la única cajita de música que quedaba en este desolado, yermo, seco, asesinado, infecto y pútrido mundo y se estaba precipitando sin remedio hacia el pavimento desde un octavo piso. 

Knock knock knocking on heavens door (8)

Por si os interesa, la canción que mi caja emitía era “knock knock knocking” de Bob Dylan.

Pude escuchar casi a la perfección el “crack” de miles de piezas deshaciéndose tras el impacto.

Knock knock knocking on heavens door (8)

El culpable no solo me había amenazado con machete del tamaño de mi antebrazo, no solo casi consigue tirarme desde un octavo piso, no solo ha destruido mi único medio de diversión y entretenimiento en este boquete llamado mundo.

Knock knock knocking on heavens door (8)

No, ese hombre acababa de meter a mi novia en el cuarto de enfrente creyendo que me había tirado desde un octavo, casi podía imaginar como estaba haciendo jirones la ropa de mi chica.

Knock knock knocking on heavens door (8)

Podes imaginaros mi cara cuando conseguí subir la barandilla, enfile la puerta con el bate de béisbol en la mano y al ritmo de mi canción favorita, la cual no volvería a escuchar nunca mas por que en este nuevo mundo no existe la música, la embestí cantando::

¡¡¡KNOCK KNOCK KNOCKING HIJO DE PUTA!!!

 

"Hace dos años te dije que…"

Me desperté temprano, realmente no se si fue por el calor asesino que entraba dando latigazos por mi ventana como una venganza divina o por que anoche fui el primer zombie en acostarse.

La cuestión es que me canse de esperar a mi amigo para ir a esa manifestación. 

-Puto vago, nini sin remedio…

No me costaba demasiado imaginármelo babeando sobre su almohada sin saber que habíamos quedado.

Igualmente iba a verla a “ella” así que podía prescindir de sus servicios.

"Hace dos años te dije que…"

Esa frase me asaltaba cada vez que pensaba en ella, una tonteria, un consejo, un aviso, una advertencia, la cual yo pasaba por alto por el simple hecho de saber, DE SABER, que tanto mis muros como mis sentimientos estaban todos en su sitio.

"Hace dos años te dije que…"

-Gilipolleces…

Una vez llegado el bus definitivamente no tenia ni idea de donde estaba, aun así soy un chico de recursos así que me dedique a preguntar a cada paisano que veía para orientarme.

No tarde demasiado en llegar al evento, un par de preguntas mas y ya podía divisar el bullicio de gente gritando en pos de sus derechos.

Que estupidez la mía, que iluso, nada mas llegar me la encontré de frente, con ese pelo simétrico, (Ese estúpido pelo simétrico), la sonrisa de quien pretende ser educada (Esa estúpida sonrisa de quien pretende ser educada) y los ojos achinados en una expresión de alegría infinita (Y por supuesto esos estúpidos ojos achinados en una estúpida expresión estúpidamente infinita de estúpida alegría.)

-Que estupidez

-¿Que?

-Nada…

"Hace dos años te dije que…"

¿A que viene esto ahora? Estaba incomodo, por el amor de dios, sentía alegría y miedo, rechazo y atracción, sentía…Sentía y ese era el problema, no sabia el que, pero ahí estaba y de fondo solo se escuchaba retumbar en el yunque de mi cabeza como si la estuvieran forjando palabra a palabra…

H a c e   d o s    a ñ o s   t e   d i j e   q u e …..

Tenia que salir de allí, como la viese sonreír una vez mas le rompería una pancarta en la cabeza.

¿Por que? No lo se

Si, si lo sabes

No, no lo se, es algo y no se el que.

Por que no te has parado a sopesarlo, buscalo, tu veras  como sabes a que viene esa incomodidad, ese querer estar con ella, pero desear irte corriendo.

¿Miedo?

El miedo es otra cosa y tu no eres imbecil ni masoquista.

Yo no…

Hace dos años te dije que…

Lo se.

Claro que lo sabes, lo se yo, lo sabes tu y lo sabe el vecino, tu quieres estar aquí con ella, pero…

…Pero no siendo su amigo.

Una vez supe esto no había duda alguna, recogí mis cosas y salí de allí mas rápido que un somalí huyendo de los leones.

Entonces recordé la frase completa del desgraciado de mi amigo, que seguramente aun estaría calentando el colchón…

"Hace dos años te dije que…Ni la habías olvidado y que cuando la vieses, sufrirías"

Y desde ese día le doy la vuelta al primer cigarro de mi paquete de tabaco, para dejarlo el ultimo, escribir su nombre y no fumármelo.

Por que ese amor es imposible.